“El camuflaje disruptivo, también conocido como «razzle dazzle» o pintura deslumbrante, fue una familia de camuflajes para buques utilizada ampliamente durante la Primera Guerra Mundial y, en menor medida, en la Segunda Guerra Mundial y posteriormente. Atribuido al artista Norman Wilkinson, aunque con una reclamación previa por parte del zoólogo John Graham Kerr, consistía en patrones complejos de []…
Camuflaje tipo Razzle Dazzle

«El camuflaje disruptivo (dazzle camouflage), también conocido como «razzle dazzle» o pintura disruptiva, fue una familia de camuflaje naval utilizada extensamente en la Primera Guerra Mundial y, en menor medida, en la Segunda Guerra Mundial y posteriormente. Atribuido al artista Norman Wilkinson, aunque con una reclamación previa por parte del zoólogo John Graham Kerr, consistía en complejos patrones de formas geométricas en colores contrastantes que se interrumpían y entrecruzaban entre sí.
A diferencia de otras formas de camuflaje, el «dazzle» no funciona ocultando la embarcación, sino dificultando la estimación del alcance, la velocidad y el rumbo de un objetivo. Norman Wilkinson explicó en 1919 que el objetivo del «dazzle» era más confundir al enemigo sobre la posición correcta que tomar, que lograr que fallara su disparo al atacar.
El camuflaje «dazzle» fue adoptado por el Almirantazgo británico y la Marina de los Estados Unidos sin apenas evaluación. El patrón de cada barco era único para evitar que las clases de buques fueran reconocibles al instante por el enemigo. El resultado fue que se probaron multitud de esquemas «dazzle», y las pruebas sobre su éxito fueron, en el mejor de los casos, contradictorias. Intervenían tantos factores que resultaba imposible determinar cuáles eran importantes y si alguno de los esquemas de color era eficaz».


«A primera vista, el «dazzle» parece una forma de camuflaje poco probable, ya que atrae la atención hacia el barco en lugar de esconderlo, pero esta técnica se desarrolló después de que las armadas aliadas fueran incapaces de crear medios efectivos para ocultar los barcos ante cualquier condición climática.
El zoólogo británico John Graham Kerr, quien aplicó por primera vez el camuflaje «dazzle» a los buques de guerra británicos en la Primera Guerra Mundial, expuso el principio en una carta a Winston Churchill en 1914, explicando que el camuflaje disruptivo buscaba confundir, no ocultar: «Es esencial romper la regularidad del contorno y esto puede lograrse fácilmente mediante tonos fuertemente contrastados... una jirafa, una cebra o un jaguar parecen extraordinariamente visibles en un museo, pero en la naturaleza, especialmente cuando se mueven, son maravillosamente difíciles de detectar».
Aunque el «dazzle» no ocultaba el barco, dificultaba que el enemigo estimara su tipo, tamaño, velocidad y rumbo. La idea era perturbar los telémetros ópticos utilizados por la artillería naval. Su propósito era la confusión más que la ocultación. A un observador le resultaría difícil saber exactamente si lo que veía era la popa o la proa; y resultaría igualmente difícil estimar si el buque observado se movía hacia la posición del observador o se alejaba de ella».

«La efectividad del «dazzle» era muy incierta durante la Primera Guerra Mundial, pero aun así fue adoptado. En 1918, el Almirantazgo británico analizó las pérdidas de buques, pero no pudo extraer conclusiones claras; en retrospectiva, se habían variado demasiados factores (elección del esquema de color; tamaño y velocidad de los barcos; tácticas utilizadas) como para determinar qué factores eran significativos o qué esquemas funcionaban mejor. Thayer realizó un experimento sobre el camuflaje «dazzle», pero no logró demostrar ninguna ventaja fiable del «dazzle» sobre la pintura convencional».

>>Artículo de Wikipedia. Fotografías de Twisted Sifter.